Con el pitazo final del árbitro Nicolás Ramírez, el caos. En el ingreso a la boca de ingreso a los vestuarios, los dos directores técnicos, Guillermo Barros Schelotto y Julio Vaccari, se enredaron en una trifulca, con golpes. Una pelea que tuvo un primer capítulo en una disputa verbal, a los 15 minutos del segundo tiempo, cuando los dos entrenadores discutieron: “Sos un mal educado, me dijo que cierre el orto. Conmigo no te hagás el vivo. A mí no me faltés el respeto”, apuntó Vaccari, contra el cuerpo técnico de Vélez, mientras su ayudante de campo, Gastón Machín, afirmaba: “Vos empezaste este quilombo”.
En el campo de juego, Manuel Lanzini, desconocía lo que sucedía: “La verdad no sé qué paso, no sé qué decirte. Espero que quede acá nomás y listo”, comentó el autor del gol de Vélez, sobre el bochorno entre el Mellizo y el DT del Halcón, que en la rueda de prensa negó los incidentes: “No pasó nada, absolutamente nada. Cosas que pasan...”, se limitó a responder, en dos oportunidades. Y luego e nla conferencia, Guillermo Barros Schelotto afirmó: “Cosas que pasan al final de un partido, discusiones… Cosas que no debieron ocurrir, pero que no son importantes”.
“ES UN MALEDUCADO, ME DIJO QUE CIERRE EL ORTO. CONMIGO NO TE HAGÁS EL VIVO. A MI NO ME FALTÉS EL RESPETO”.
Julio Vaccari a los Mellizos Barros Schelotto. 🤬🇦🇷 pic.twitter.com/zV27v5swTy
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En la cancha, un combo de situaciones se le presentó a Vélez en Liniers y no logró cumplir. Ganar para ser puntero de la Zona A y liderar, junto a Independiente Rivadavia y Argentinos, la Tabla Anual. Pero también disipar la tormenta que se desató en las últimas jornadas con una supuesta negociación de Tigres, de México, con Guillermo Barros Schelotto. El nudo del resultado el Fortín lo desató rápido, en el primer ataque profundo, con una definición de Lanzini, aunque se fue hundiendo en las respuestas y Defensa y Justicia, con empuje, lo acorraló hasta descubrir el empate (1-1), con un remate de Leandro Fernández, que tuvo una floja respuesta del arquero Tomás Marchiori.
No calmó la voracidad ese festejo a los tres minutos de Manuel Lanzini, -el más rápido de las cinco fechas del torneo- que eligió Vélez para enseñar que sigue vigente, después de su regreso a River, donde no logró desplegar su mejor versión en su segundo ciclo, entre lesiones y rendimientos grises.
No se replegó el Fortín, no se asustó de enzarzarse en un ida y vuelta, aunque ese juego de riesgo podía enredarlo en el marcador: con Rodrigo Aliendro y Matías Pellegrini pudo estirar la ventaja. También tuvo que resistir los ataques de Defensa y Justicia, que enseñó un comienzo disperso, fuera de eje, durante el primer cuarto de hora, pero que cuando se acomodó al escenario encendió las alarmas con un remate de Leandro Fernández y un tiro libre de David Barbona. Un aviso que dio el Halcón de Varela, que recién desplegó sus alas en el segundo tiempo.
¡LOCURA TOTAL! GUILLERMO Y VACCARI SE PELEARON LUEGO EL PARTIDO ENTRE VÉLEZ Y DEFENSA Y JUSTICIA. pic.twitter.com/F5p9bEuuVf
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La frase “trataremos de mantener a este Vélez protagonista”, que ensayó unas semanas atrás Barros Schelotto no resulta un enunciado de marketing, palabras de compromiso en una conferencia de prensa. Es el libreto que el Mellizo impone para su equipo y se refleja en el campo, donde se combinan los juveniles de La Fábrica -el semillero que germina en la Villa Olímpica- y un puñado de apellidos con recorrido. Apoyarse y buscar soluciones en las divisiones inferiores es una matriz del proyecto, aunque también una necesidad, porque no incorporó en el mercado de pases. Los dos apuntados eran Kevin Zenón y Milton Giménez -ambos de Boca-, pero el DT fue categórico: “No hay ninguna chance, no hay conversación iniciada. Tiziano Perrotta era el que queríamos nosotros”, señaló el Mellizo, en referencia el atacante juvenil de Banfield que fue transferido a Elche, de España, en 3.500.000 euros, aunque jugará durante seis meses a préstamo en… Defensa y Justicia.
El fútbol argentino y sus situaciones de desborde no tienen un patrón, un modelo: una racha negativa, como la que protagonizó River, desató una tormenta sobre el DT Eduardo Coudet y los dirigentes… pero Vélez, que se posiciona en el otro extremo, que no sabe de derrotas en el torneo Clausura, generó un temblor que dejó prácticamente por 48 horas al club sin presidente, porque Fernando Berlanga analizó con renunciar, en medio de los insultos y pasacalles con los que se lo atacó por la ausencia de refuerzos.
Dividió el control Vélez, dejó de marcar el pulso, y Defensa y Justicia olfateó que de animarse podía lastimar y romper el sueño del Fortín de mirar a todos desde arriba. Así llegó al empate sobre el final con un zurdazo de Leandro Fernández que se le escurrió a Marchiori. Pero el partido no concluyó ahí, lamentablemente siguió camino a los vestuarios.
Los directores técnicos protagonizaron una trifulca en el ingreso a la boca del vestuario; en la cancha, empate 1 a 1